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Cuba: la tierra donde crece la música

2017-01-24
by: El caimán
Cuba: la tierra donde crece la música

Tan mundialmente famosa como el tabaco cubano, es la música que se hace en nuestro archipiélago: desde el exitoso violinista Brindis de Salas (en el siglo XIX) o Benny Moré (a mediados del XX), hasta los muy actuales Van Van; desde el Caribe hasta la culta Europa y la lejana Asia se baila el son de la prestigiosa orquesta y de otras muchas más.

Quizás todo comenzó con las trompetas confeccionadas con caracoles y llamadas guamos, con las flautas de canutos o de huesos y las maracas de los aborígenes. El sazón se lo agregaron los ritmos africanos, aunque, por supuesto, tiene condimentos de aquí y de allá.

Asimilamos el laúd y la guitarra, y los mezclamos, al beber de la música popular extremeña, canaria, andaluza y castellana, no solo para las tonadas de nuestros campos, para el llamado Punto guajiro o Punto cubano.

Lo cierto es que desde los tiempos en que la crítica consideró a Brindis de Salas como uno de los más destacados violinistas a nivel mundial, y el gobierno francés lo hizo miembro de la Legión de Honor, le otorgó el título de Barón y recibió un Stradivarius genuino, se han sucedido los triunfos de la música cubana en muy diversos géneros.

Vale destacar que compañías italianas trajeron a los teatros Tacón y Payret, en La Habana, las óperas Aida, Atila, Otelo y Cavalleria Rusticana. También la zarzuela llegó a Cuba, con el colonialismo español, y logró tanta aceptación hasta aplatanarse.

Los estudiosos aseguran que durante el siglo XIX la capital cubana fue una de las plazas teatrales más fuertes de hispanoamérica. Actores, actrices y compañías lírico-dramáticas probaban fortuna aquí, por la premisa de que para triunfar en América, había que pasar por La Habana.

Y uno tras otro, en este espacio de tierra caliente y sabrosa, nacieron o mutaron ritmos con un sello distintivo que conquistaba incluso más allá de nuestras fronteras. Hijo de la danza, nieto de la contradanza, padre del mambo y abuelo del chachachá, un buen día emergió el danzón, primer baile nacional de Cuba.

Pero el sabor de los cubanos no se conformó, y vistió de largo a la rumba y la conga. No obstante, aun habría de surgir el son (en las postrimerías del siglo XVIII), uno de los primeros estilos musicales que puede ser considerado como genuinamente cubano.

Guaracha, tumba francesa, nengón, changüí, sucu-sucu, mozambique, mambo, chachachá… han brotado de nuestras tumbadoras, guitarras, maracas, güiros, bongós, tambores batá, claves, trompetas chinas, tres, timbales, flautas, violines y cencerros, y han movido las caderas de quién sabe cuántos bailadores en el planeta.

Asimismo, la canción cubana abarca una amplia gama de formas de cantar, con habaneras, boleros y trova (tanto la tradicional como la nueva), entre otros géneros.

El excepcional pianista Ernesto Lecuona (1895-1963) compuso más de 600 piezas, principalmente zarzuelas basadas en ritmos afrocubanos y canciones como Siboney, Malagueña y Andalucía, interpretadas por los más ilustres de varias generaciones. En 1942, su gran hit Siempre en mi corazón fue nominado para el Óscar a la mejor canción.

La inolvidable Contigo en la distancia, de César Portillo de la Luz y varias de José Antonio Méndez igual se convirtieron en imprescindibles en las voces de los ídolos de la canción romántica.

Por si no bastara, Cuba ha brillado en el jazz, con Chucho Valdés, Irakere y otros nombres. Precisamente nombres hay muchos en la música de este archipiélago, y siempre quedarán varios por mencionar, a menos que ocupemos páginas y más páginas.

No debe faltar Benny Moré, considerado como el mejor vocalista cubano de todos los tiempos, con un don innato para la música y una fluida voz de tenor, la cual coloreaba y fraseaba con expresividad.

Tampoco puede faltar el fenómeno conocido como Buena Vista Social Club, un hit global con millones de copias vendidas, mediante la actuación de intérpretes como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Omara Portuondo y Rubén González.

Por supuesto, es el son quien nos identifica. Su sonoridad es la base de las formas más populares de la música cubana moderna. Desde el Septeto Nacional, la Orquesta Aragón, la Ritmo Oriental y la Original de Manzanillo, hasta la de Elio Revé y su Charangón y, principalmente, los Van Van.

Y, a tono con los tiempos que corren, famosos intérpretes de Reguetón como Gente de Zona ponen a bailar a cubanos y foráneos. Sony Music confirmó al contratarlos que tienen de sobra para responder a lo que pide el mercado musical. Y la ceremonia de los Grammy lo reflejó en sus premios.

Esta es una tierra muy rica, no solo para el tabaco, el ron, el Sol, las playas, los deportes y el ballet; es tierra de música arrolladora, capaz de conquistar a sus habitantes y a los de cualquier lugar del mundo.