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¿Infierno o Paraíso en la Cueva Martín?

2017-01-27
by: El caimán
¿Infierno o Paraíso en la Cueva Martín?

A la majestuosa cueva de la central provincia de Cienfuegos le llaman Martín Infierno. Pero en realidad atesora tantas maravillas que bien mereciera ser nombrada Paraíso: por la mayor estalagmita del mundo, las flores de yeso, las estalactitas orejas de elefante, los diminutos murciélagos mariposa y los cafetos parecidos a bonsáis.

Fue la historia de un esclavo fugitivo llamado Martín que, acorralado por los rastreadores y sus perros, llegó a la cueva y —sin apenas fijarse— se precipitó al abismo donde se halla la enorme estalagmita, la que le endilgó el nombre de Infierno de Martín y, luego, de Martín Infierno.

Lo cierto es que el lugar encanta, incluso su entorno de bosques de montaña y cafetales, espléndido refugio para la singular fauna de zunzunes, tocororos, arrieros, tomeguines, jutías, venados y cotorras.

Ubicada en el municipio Cumanayagua, en un sitio conocido como El Colorado, en la parte superior de Río Hondo, macizo montañoso Guamuhaya, se conoce de su existencia desde 1967 (explorada por primera vez), y en 1990 fue declarada Monumento Nacional.

La expedición del Grupo Samá certificó que la gran estalagmita mide 67.2 metros, en tanto la mayor registrada hasta ese momento era otra en Hungría, de solo 25 metros.

Expertos espeleólogos relatan que, a finales de 2005, una expedición cubano-canadiense corroboró estos datos: ¡la estalagmita cienfueguera es la más grande del planeta! Y asentó que otras dos más pequeñas alcanzan entre los 35 y 45 metros de altura.

Las estalactitas nacen de una simple gota de agua mineralizada que se filtra en la cueva. Cuando cae, deja detrás de sí un fino reguero de calcita. Cada gota sucesiva deposita otra pequeña capa de calcita. Y estas capas forman un estrecho tubo. Si un gran número de gotas se depositan sobre este, deviene en estalactita. Desde luego, el proceso suele durar cientos de años.

Asimismo, las gotas de agua que caen de la punta de una estalactita depositan más calcita en el suelo, y forman una estalagmita redondeada o cónica. Si pasa el tiempo suficiente, al unirse estalactita y estalagmita, se convierten en una columna.

De modo que, exhibir tres estalagmitas de ese porte bastaría para el orgullo y reinado de esta hermosa cavidad subterránea. Sin embargo, le cabe también la distinción de poseer una colonia de murciélagos del tipo mariposa, los más pequeños de todo el orbe. Y presume, además, de que en un salón en forma de campo de béisbol crece una colonia de plantas de café parecidas a los bonsáis.

La cueva tiene cuatro salones: el de entrada, salón del campamento, salón del terreno de pelota y furnia del infierno. Tiene 793 metros de largo, con un desnivel de 197 metros desde su entrada hasta el fondo. Los animales que habitan en las profundidades no conocen la luz solar.

Aún a la estupenda cueva no llegan tantos invitados como merece. Tampoco son muchos los que conocen su linaje. Pero quienes la visitan no coinciden con eso de Infierno en su nombre; prefieren contar que estuvieron en el Paraíso.